Autor: anónimo
Corregido, aumentado y arreglado: por: Pr. Nelson W. Aquino M.
“Los opresores de mi pueblo son muchachos y mujeres señorean de él, pueblo mío los que guían te enseñan y tuercen el curso de tus caminos”. Isaías 3.12.
Si existen palabras para describir lo que sucede en la América moderna, son las palabras de este versículo. (No se puede negar que nosotros tenemos una sociedad matriarcal) ¿Verdaderamente somos oprimidos por nuestros hijos, y las mujeres gobiernan sobre nosotros?
Isaías 3.12, es una descripción exacta de lo que tenemos al respecto:
¿Una sociedad matriarcal por generaciones, nuestra vida social y espiritual fueron dirigidas y controladas por las madres?
La telaraña oscura del dominio femenino
Podemos ver en nuestras familias, en la sociedad actual, en las iglesias, y en el gobierno. El resultado de esta sociedad matriarcal sin duda es devastador.
Nuestros hijos fueron formados en una atmosfera de temor, inseguridad, y frustración. Nuestras familias perdieron la fortaleza porque los hombres fueron mutilados, socialmente, espiritualmente, y por qué no decirlo físicamente cuando hablamos de ejemplos sobre esa fuerza que opera a través del dominio femenino. Esta misma, influye para hacer de nuestras iglesias lugares sin fruto, con ausencia de poder, estructuras de discordia, de envidia, y de corrupción.
Esta fuerza encubierta lo encontramos dando sus primeras raíces en la dirección familiar, cuando gobiernan las madres en las familias, y para llegar sucesivamente hasta el dominio femenino en las finanzas, en los negocios, en las iglesias. Que dieron su explosión completa en una “hechicería” abierta, “brujería” que ha penetrado en toda nuestra sociedad.
Siendo formados nuestros hijos bajo este sistema fueron llevados hasta la siguiente generación usándolo, manipulándolo el esposo, la esposa, etc. Los hombres son tan culpables como las mujeres al respecto.
El poder que opera detrás de los escenarios y hace que las mujeres busquen controlar los hogares, las iglesias, los negocios, y el gobierno, viene de parte de Satanás y se llama “brujería”.
La “brujería” descarada ha llegado a ser verdaderamente lo más común. Oímos los reportajes a diario, sin embargo, el lugar más peligroso, es donde sus efectos son más grandes, ahí opera sin ser claramente notada. Muchas veces quienes operan en este sistema o mejor dicho quienes están bajo este efecto, obviamente son los que menos se dan cuenta de la situación que se encuentran.
El propósito de este escrito es quitar el velo y descubrir al menos en parte la conexión que hay entre “la brujería y el matriarcado”. Espero que esto sea hecho por la Palabra de Dios, la Revelación del Espíritu Santo y los ejemplos prácticos. Aunque yo busco invertir la situación y romper la atadura del dominio femenino, yo no soy en ninguna manera alguien de esas mujeres.
Siento regocijo al ver a muchas mujeres viviendo en la provisión de Dios, como se lee en Proverbios 31, se encuentran junto a sus esposos amándolas, honrándolas como a sus propias vidas.
Jesucristo tenía un lugar especial para las mujeres en su vida, cuando ellas se encontraban en una relación correcta con el hombre.
La mujer puede experimentar una vida de alegría y libertad como cualquiera podría imaginarse; si está sometida a Jesucristo efectivamente tendrá gozo, como Él cuando estuvo sumiso a Dios.
El dominio femenino y la “brujería” son vistos en la biblia como un prototipo de la reina Jezabel, en Israel, (1ª Reyes 16.22-31. 1ª Reyes 9). Está relacionada también Jezabel la profetiza de la iglesia en Tiatira mencionado en Apocalipsis 2.18-29.
La característica común de estas dos mujeres, era su intento de controlar a la gente alrededor de ellas a través de sus falsas doctrinas, y la manipulación de poderes ocultos. Ambas mujeres usaron una influencia subrepticiamente bajo la cobertura de la religión, aparentando buscar motivos e intenciones puras. Yo creo firmemente que los mismos poderes que motivaron a Jezabel del Antiguo Testamento (AT), fueron usados inconscientemente por hombres y mujeres “cristianos” que tuvieron buenas intenciones, por esta razón yo indico a la “hechicería” inconsciente como la influencia de Jezabel.
En la influencia de Jezabel, se nota la “hechicería” y el ocultismo específico usado. “Hechicería” es el intento de obtener, propios fines e intenciones a través de la manipulación de poderes espirituales. Este poder manipulativo opera a través de la “brujería”, operado por el poder de la mente; espíritus buscando atraer la mente, la voluntad, las emociones y espíritus de una persona bajo el control del hechicero. Ahora aparentemente esto fue el pecado de ambas mujeres (Jezabels) de las Escrituras.
La Jezabel del AT se levanto y muy sutilmente sedujo a su esposo para hacer cosas malvadas en la presencia de Dios, permitiéndole usurpar la autoridad del reino y venderse a si mismo a la “brujería” de ella y a su prostitución. Leer: (1Reyes 21.25; 21.4-10; 21.20 y 2Reyes 9.22)
La Jezabel del Nuevo Testamento (NT) fue juzgada severamente porque sus planteamientos o pensamientos, sensaciones y propósitos fueron encontrados malos en la presencia de Jesucristo. Ver: (Apocalipsis 2.20-23)
Ambas mujeres fueron guiadas por espíritus de lascivia que proviene de su padre espiritual Satanás. Así como Satanás deseó ser como Dios y ser centro de la atención y la adoración, estas mujeres buscaron ser adoradas por cualquiera de las que la rodeaban alrededor de ellas, haciéndoles caer a cada uno por sus deseos, sus antojos y sus programas.
Yo creo que Dios me ha mostrado para ver qué: cualquier persona consciente e inconscientemente permite la “hechicería”, lo hace con un propósito de ser adorado. Así como Satanás cuestionó a Eva para hacerle dudar de los mandamientos de Dios y cuestionó a Jesús de su divinidad, dignidad, y el hecho de ser Hijo de Dios. Así también los que operan bajo la influencia de Jezabel estarán preguntando y cuestionando directa o indirectamente, a través de actitudes emocionados, y por insinuación, cuestionaran a todos aquellos que se encuentran a su alrededor, haciéndoles dudar de su hombría, habilidad, dignidad y existencia.
Ejemplo: Una esposa podría decir a su marido: ¡Si tú fueras realmente un hombre podrías conseguir más dinero! El hombre ya está consciente de las necesidades de dinero y el demonio inmediatamente golpea en cada una de las áreas de su vida. Los cuestionamientos de su esposa, las insinuaciones no harán más que ponerlo en duda sobre si mismo y guiarlo más y más dentro de una capsula u/o cascarón de ineptitud.
CONTINUARÁ

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