domingo, 5 de abril de 2009

El diezmo


De todas formas la iglesia se mueve usando fondos económicos, ya sea en grandes cantidades o en pequeñas proporciones, y esto de acuerdo al lugar donde se encuentra ubicado. El problema es, que muchos de los miembros no cumplen con dar el diezmo a Dios quien es el dueño por excelencia; unos por desconocimiento, otros “dice” porque no tienen, otros porque no saben a dónde se dirige el dinero, y algunos simplemente por rebeldes a sabiendas. Eso lo sabemos todos los auténticos cristianos evangélicos por lo menos, para los que no saben o no entienden sobre diezmos… dirán: ¿cómo es esto? La biblia lo dice claramente cuando habla sobre doctrina.
Cuando se habla de dinero en el círculo eclesiástico, vamos a encontrar muchas contradicciones, o confusiones en las mentes de muchas personas, sobre todo en los que pertenecen a una iglesia local, si ellos se encuentran desorientados, con más razón los que no son de la iglesia. Por todo esto y mucho más, quiero poner en claro este tema sobre la financiera al menos hasta donde sea posible.
Es claro y contundente que el cristiano debe DAR, entregar las ofrendas, diezmos y primicias al alfolí, o sea a la tesorería de la iglesia. Esto en forma voluntaria, teniendo en cuenta que se está entregando a Dios, porque a ÉL le pertenece en realidad, sobre todo el diezmo. Cuando se dice “voluntario” me refiero a que se da sin ninguna presión alguna, es algo que nace dentro del corazón del individuo, porque dar el diezmo es parte de la adoración a Dios, los espectadores de afuera dicen: “mira ya están pidiendo dinero”; oiga usted nadie pide dinero en una iglesia evangélica verdadera, el que da lo da porque Dios hizo mucho más que nosotros no podemos pagarle ese precio tan grande. Sin embargo, muchos no dan o ofrecen lo que les sobra, otros dan la parte más mínima (el más pequeño) no entregan completo, porque “dice” es “voluntario”. Esto ¡no puede ser así!
Ahora bien, ¿Cómo administrar? Es muy importante la administración correcta en todo movimiento económico, también la biblia nos habla de ser buenos administradores, por lo tanto se debe saber cuánto ingresa y cuánto egresa, y a donde va ese dinero. También es interesante saber que el dinero se tiene que compartir en varias instancias:
Los ministros de Dios que trabajan en enseñar y predicar,
Las viudas mayores de 60 años,
Los pobres,
Los gastos de mantenimiento y ornato del local de la iglesia.
Ignorar este orden porque algunos (iglesias) lo hacen es grave, puede ser por motivo de que se practica un sistema de gobierno dictatorial o episcopal humano (porque el gobierno teocrático es Monárquico y absoluto) humano porque la idea está centrada en los intereses de una persona, y eso no es bíblico. O yo no sé porque…..
Ahora, es necesario también analizar la situación de una iglesia local, ¿en qué sentido? Que si la iglesia es grande quiero decir numérica, tiene propiedades, automóviles, u otras propiedades, o la iglesia es mediana, o es pequeña, u otros que se encuentran en formación y sin el apoyo de ninguna otra iglesia; existe estos casos, todo es materia de investigación para saber la realidad de la iglesia en América Latina por lo menos porque desde allí hablamos. ¿Cuántos son los que diezman? Y ¿cuántos son los que no diezman?, los diezmos son una cosa, y las ofrendas son otra cosa; tenemos que hacer una diferencia entre: los diezmos, las ofrendas, las primicias, y las ofrendas voluntarias (donaciones), y dicho sea de paso que para estos temas se necesita un estudio especial y aparte. Bueno, algunos tienen la costumbre de mezclar los diezmos con las ofrendas, sacando así una entrada total luego se canaliza, cuanto se debe invertir en cada instancia, está bien, correcto. Pero, otros, destinan para cada lugar, por ejemplo: todos los diezmos son para los ministros de Dios que trabajan en el ministerio (pastores, evangelistas, maestros, profetas, apóstoles), las ofrendas son para los gastos propios de la iglesia, ya sea mantenimiento, ornato, compra de inmuebles, muebles, equipos de sonido, de cocina, etc, etc. Las primicias son para los ministros de Dios, para las viudas más de 60 años que hayan sido fieles en la iglesia, y para los pobres. Las ofrendas voluntarias o especiales (donaciones) son destinadas para un fin específico, puede ser para la compra de un terreno, de un equipo musical, para la obra misionera, etc.
Veamos ahora, ¿cuánto de dinero entra por cada uno? Quiero decir:
Diezmo,
Ofrendas,
Y ofrendas de amor o voluntarias;
El problema está si el ingreso en diezmos es por ejemplo algo de 10,000 soles al mes. Será posible destinar todo para el pastor? Y más si se añade todas las ofrendas? se imagina usted? Esto pasaría cuando se usa la costumbre de destinar todo el total del diezmo para el “siervo de Dios”.
En conclusión: Se tiene que cumplir en dar los diezmos que le pertenecen a Dios, todos los miembros en general, y esto nace de lo profundo del corazón de cada uno, por eso digo es “voluntario”, porque se da con amor y alegría. Las ofrenda ni que decir. Se debe administrar teniendo en cuenta dos puntos importantes que son:
Uno, las iglesias grandes, y mega iglesias, donde las entradas son sorprendentes; en estas congregaciones se debe fijar un sueldo digno para el pastor, y también para los que trabajan con él en el ministerio en la iglesia local. Puede ser un segundo pastor, un evangelista, o un maestro, etc.
Dos, las iglesias medianas, las pequeñas, y las que se encuentran en formación, aquí muchas veces ni todo las entradas alcanza para un sueldo digno de un pastor. Observe el contraste que existe, mientras que en algunas iglesias grandes ingresan miles y hasta millones, en las iglesias pequeñas o en formación, a veces todo el diezmo del mes llega a los cien o doscientos nuevos soles.
Por último, debe haber un informe mensual, bimestral, o trimestral, según el criterio de cada iglesia, pero se debe dar un informe económico. 2Co. 9. 5-7. (RVR 1995)
Por tanto, consideré necesario exhortar a los hermanos que fueran primero a vosotros y prepararan primero vuestra generosidad antes prometida, para que esté lista como muestra de generosidad y no como de exigencia nuestra.
Pero esto digo:
"El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará
Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre."



Por: Pr. Nelson W. Aquino Martínez

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